Basílica de Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza) (Descripción Ampliada)

DESCRIPCIÓN AMPLIADA

La Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza es un importante templo barroco de España. El templo actual es el resultado de un complejo y dilatado proceso constructivo que arranca a finales del siglo XVII y concluye a mediados del siglo XX, configurándose, sin embargo, como un edificio de carácter unitario, de grandiosas dimensiones, armónicas proporciones y gran amplitud espacial.
Presenta una planta rectangular de salón con tres naves de igual altura, siendo más ancha la central que las laterales. Las capillas se encuentran entre contrafuertes, rodeando todo el perímetro del templo; diferentes tipos de cubiertas, bóvedas, cúpulas se alternan de forma dinámica sobre gruesos pilares de sección cuadrada, salvo los que soportan la gran cúpula central que son poligonales. Los muros se articulan a base de pilastras que enmarcan las embocaduras de las capillas.
Al exterior, el templo presenta cuatro fachadas construidas en ladrillo y piedra, de gran severidad compositiva, con muros articulados por pilastras y arcos enmarcando las puertas, siendo la fachada principal la que concentra los elementos más relevantes, con un gran diseño. El conjunto se completa con las potentes cúpulas cubiertas con tejas vidriadas y las esbeltas torres de los ángulos que acentúan la monumentalidad del edificio y le confieren un dinamismo de marcado acento ascensional.
Con todo ello, el templo se convierte en un edificio representativo del barroco clasicista de finales del siglo XVII y del XVIII en España, enriquecido por las notables esculturas de la Santa Capilla, los frescos de las bóvedas y cúpulas y el retablo mayor.
Por otro lado, y según la tradición, se trata del primer templo mariano de la Cristiandad, puesto que en él se conserva y venera el pilar, que en realidad es una columna de jaspe, que, según la tradición, fue puesto por la Virgen María quien, viviendo aún en Jerusalén, se habría aparecido en carne mortal al apóstol Santiago el día 2 de enero del año 40. Documentalmente no hay pruebas de lo consignado en la tradición, cuyos pormenores datan de 1297 en una bula del papa Bonifacio VIII y en 1299 en una declaración de los Jurados de Zaragoza, donde por primera vez se atestigua la advocación de «Santa María del Pilar», tras emprender en 1293 el obispo Hugo de Mataplana una rehabilitación del edificio que amenazaba con ser ruina, gracias a las donaciones propiciadas por la mencionada bula papal.
La historia documentada del templo se remonta al siglo IX, cuando según la Historia del traslado de San Vicente de Aimoino, se atestigua la existencia de una iglesia mozárabe en Saraqusta dedicada a Santa María, en el mismo lugar en el que actualmente se encuentra la basílica barroca. En torno a este templo se articulaba una de las comunidades de cristianos de la ciudad.
Arquitectónicamente, el templo se articula en tres naves, de igual altura, cubiertas con bóvedas de cañón, en las que se intercalan cúpulas y bóvedas de plato, que descansan sobre robustos pilares. El exterior es de ladrillo, siguiendo la tradición de construcción en ladrillo aragonesa, y el interior revocado en estuco. La nave central se halla dividida por la presencia del altar mayor bajo la cúpula central, con el gran retablo mayor de la Asunción, perteneciente a la iglesia anterior, realizado por el escultor Damián Forment en el siglo XVI. Bajo las otras dos cúpulas elípticas de la nave central, se dispuso la Santa Capilla de la Virgen del Pilar, el coro y el órgano, que también procedían de la iglesia gótica predecesora. Actualmente se encuentran desplazados al tramo de los pies del templo, para dotar de mayor espacio a los fieles que ocupan la nave desde el altar mayor.
El Pilar ostenta el rango de catedral desde la Bula de Unión de 1676, compartiendo desde entonces la sede del arzobispo de Zaragoza con la vecina Catedral del Salvador, llamada La Seo. En 1948, el papa Pío XII le concedió el título de Basílica menor.
La basílica del Pilar, junto con los santuarios de Torreciudad, Montserrat, Meritxell y Lourdes conforman la Ruta Mariana, itinerario guiado por la espiritualidad y devoción mariana, poseedor de una gran riqueza patrimonial, gastronómica y natural. Es además desde 2007, uno de los 12 Tesoros de España.



Historia del edificio

Historia de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar

Según la leyenda cristiana María se habría aparecido en Zaragoza «en carne mortal» sobre una columna, llamada popularmente «el Pilar», en el año 40. A partir de esta creencia, la tradición religiosa habla de la presencia de una capilla mandada construir por la Virgen para alojar la columna que dejó en testimonio de su venida, y que fue levantada por Santiago el Mayor y los siete primeros convertidos de la ciudad del Ebro.

Tímpano de la iglesia románica.

No hay constatación arqueológica ni documental de esta primera capilla, pero sí las hay de la existencia de una iglesia en Saraqusta, «madre de las iglesias de la ciudad», dedicada a Santa María Virgen en el siglo IX en el lugar donde actualmente se erige la Basílica, en torno al que se articulaba una de las comunidades de mozárabes de la ciudad, según transmite el monje franco de la abadía de Saint Germain des Prés Aimoino.
Tras la conquista de Zaragoza por el rey Alfonso I de Aragón en 1118, el templo se encontraba en estado ruinoso, y el obispo Pedro de Librana hubo de acondicionar la iglesia para el culto cristiano.
Tiempo después, comenzó en ese mismo lugar la construcción una iglesia románica, cuyas obras no finalizaron hasta el siglo XIII. De esta época data la antigua capilla del Pilar, situada en el interior de una sala en un claustro anejo al templo principal. La capilla del Pilar está documentada por Diego de Espés en 1240 y era un recinto de culto independiente. Una bula del papa Bonifacio VIII de 1297 confirma que ya se veneraba el pilar, o columna, vinculado a la advocación de Santa María, uniéndose ambos cultos en el de Santa María del Pilar.

Iglesia mudéjar del Pilar en 1647.

En 1293 la iglesia ya se encontraba muy deteriorada y poco más tarde se emprende la construcción de un nuevo edificio gótico-mudéjar, que se extendió hasta 1515, e incluía la realización del coro con su sillería labrada y el retablo del altar mayor, encargado a Damián Forment.
Del estado de ese templo nos da una idea un croquis de la planta que se halla en el Archivo del Pilar, una vista de Anton van den Wyngaerde de 1563 y la Vista de Zaragoza de Juan Bautista Martínez del Mazo de 1647, así como una descripción notarial del acta del edificio levantada el 2 de octubre de 1668. La capilla antigua permaneció en pie hasta la reforma del templo del siglo XVIII.

El templo barroco.

En 1670 Juan José de Austria, por entonces Virrey de Aragón, promovió la construcción de un templo de estilo barroco de nueva fábrica, que es el que, fundamentalmente, existe en la actualidad. Fue diseñado a partir de varios proyectos, que encabezaron los maestros de obras zaragozanos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez, y los continuó el prestigioso arquitecto real Francisco de Herrera el Mozo. Las obras dieron comienzo en 1681.

Basílica del Pilar en 1806.

Tras la ampliación del templo culminada en 1730, la Basílica alcanzó las actuales dimensiones: 130 m de largo por 67 de ancho. Finalmente, en 1765, culminó la reforma con las aportaciones de Ventura Rodríguez, quien en 1750 había proyectado una nueva capilla de la Virgen por iniciativa de Fernando VI, que comenzó a ejecutarse en 1754 una vez demolida la antigua.
Ventura Rodríguez también trató de reorganizar el templo. Entre sus planes estaba cambiar de lugar el retablo renacentista y el coro, creando una vasta nave central, que tendría por altar el gran altorrelieve de mármol que decora el muro del trasaltar de la Santa Capilla de Carlos Salas Viraseca. Finalmente, no se llegó a hacer, pero sí que modificó el concepto decorativo del interior del templo, simplificando notablemente la decoración de los capiteles y los flameros de las columnas, dándole un aspecto más sobrio y acorde con el incipiente gusto neoclásico de la época.
También contribuyó a su aspecto bizantino actual el marqués de Peralada, quien dio la idea de dotar al santuario de su característica silueta de cúpulas y torres, que fueron erigidas en su mayor parte entre 1796 y 1872, año en que se consideró terminado el templo. Sin embargo, las torres angulares que realzan el volumen exterior datan en su mayor parte del siglo XX, y no fueron concluidas hasta 1961.



Exterior de la Basílica

El volumen exterior de la Basílica del Pilar alcanza proporciones majestuosas. A lo largo de los siglos, y sobre todo desde la edificación barroca, el templo ha ido engrandeciendo su silueta con el alzado de cúpulas y de torres en sus ángulos.

Posee en la actualidad once cúpulas techadas con tejas vidriadas de colores verdes, amarillos, azules y blancos. Una central, en la confluencia entre la nave y el tramo centrales de la iglesia que consta de tres naves y siete tramos, dos más pequeñas situadas a ambos lados, en los tramos segundo y sexto, sobre la Santa Capilla y el Coro Mayor; y cuatro menores rodeando en los ángulos a estas dos cúpulas medianas, sobre los tramos primero, tercero, quinto y séptimo de ambas naves laterales. Además, entre los contrafuertes se cierran capillas rematadas con linternas. Las torres, alzadas en su mayor parte en el siglo XX, alcanzan los noventa y ocho metros de altura.



BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Y DOCUMENTOS

• ANSÓN NAVARRO, Arturo y Belén Boloqui Larraya, «Zaragoza Barroca», en Guillermo Fatás Cabeza (coord.), Guía histórico-artística de Zaragoza, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico»; Ayto. de Zaragoza, 2008, 4.ª ed. revisada y ampliada, págs. 249-327. Cfr. especialmente la sección «Basílica de Nuestra Señora del Pilar», págs. 287-322.— ISBN 978-84-7820-948-4.
• «El Pilar», Gran Enciclopedia Aragonesa (en línea). [Consulta:22-7-2008]
• NOUGUÉS SECALL, Mariano, Historia crítica y apologética de la Virgen nuestra señora del Pilar de Zaragoza y de su templo y tabernáculo desde el siglo I hasta nuestros días, Madrid, Alejandro Gómez Fuentenebro, 1862.
• ORTIZ ALBERO, Miguel Ángel, Julián Pelegrín Campo y María Pilar Rivero Gracia, El Pilar desconocido, Zaragoza, Heraldo de Aragón, 2006, pág. 13.—D. L. Z-2597-06. OCLC 433533535
• RINCÓN GARCÍA, Wifredo, El Pilar de Zaragoza, Zaragoza, Everest, 2000. ISBN 84-241-0044-1.
• RISCO, Manuel, España Sagrada, t. XXX. Contiene el estado antiguo de la Santa Iglesia de Zaragoza [...] y una colección de las epístolas de San Braulio [...], Madrid, Antonio de Sancha, 1775.