Búsqueda
27 de marzo - 7 de junio de 2025

- Búsqueda: La intimidad revelada de José Valcárcel Ausín
La presente exposición, "Búsqueda", formada por doce pinturas, ofrece una mirada profunda al universo pictórico de José Valcárcel Ausín, un artista madrileño cuya trayectoria se define por una incesante exploración de su mundo interior a través del lenguaje de la figuración. Nacido en 1955, Ausín no solo pinta, sino que dialoga con su propia historia, sus sueños y su percepción de la realidad, ofreciéndonos un testimonio visual conmovedor y honesto.
Desde sus primeros recuerdos de infancia, marcados por sueños vívidos y una fascinación por la geometría coloreada que evoca la obra de Mondrian, Ausín ha cultivado una relación íntima con el arte. Su formación autodidacta, nutrida por el estudio de los grandes maestros como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y, especialmente, Diego Velázquez, a quien considera su mentor ideal, le ha permitido desarrollar una voz propia, inconfundiblemente marcada por la meditación, el estudio y una profunda conexión con la naturaleza y la condición humana.
"Búsqueda" no es una mera recopilación de obras, sino un relato visual que revela la evolución de un artista convencido de su oficio, íntimamente ligado a los materiales que utiliza y consciente del valor del tiempo invertido en la creación. Cada pieza es un fragmento de su sueño secreto, una manifestación de su vida interior plasmada en imágenes que capturan la esencia del mundo exterior.
En una época dominada por la abstracción y la experimentación radical, Ausín se mantiene firme en el territorio de la figuración, un camino que, lejos de ser una elección fácil, representa un acto de valentía y fidelidad a su propia visión. Consciente de las críticas que esta elección puede suscitar, el artista persiste con un vigor notable, construyendo un bagaje artístico que refleja su profunda reflexión y dedicación.
Su obra establece un equilibrio armonioso entre la representación objetiva de la naturaleza y una transfiguración personal de las formas, obedeciendo a las leyes del ritmo y la composición. La impecable ordenación de sus cuadros es un aspecto fundamental, así como la originalidad de sus geometrizaciones, que a menudo nos remiten a problemas técnicos raramente abordados en el arte contemporáneo, como la perspectiva aérea, el espacio real, la luz y la sombra. Ausín no ignora la tradición, sino que la reinterpreta, demostrando que estos temas, lejos de estar obsoletos, son eternos y pueden seguir siendo relevantes en el contexto actual.
La pintura de Ausín se aleja tanto de la copia servil del tema figurativo como de la frialdad de la abstracción deshumanizada. Se sitúa en una zona espiritual sutil, donde la búsqueda de correspondencias cromáticas parte de un tema determinado, pero trasciende la mera representación visual. Su amplio vocabulario plástico, la diversidad de sus recursos pictóricos y su don para la simplificación expresiva le permiten crear obras de gran eficacia comunicativa, donde se revelan tanto su profunda observación de la realidad como su sentido poético, que conjuga lo espiritual con lo terrenal, lo emocionante con lo reflexivo.
Cada obra posee una personalidad propia, marcada por el temblor secreto de un pincel atento y minucioso. Algunas transmiten alegría, no por la audacia del color, sino por la forma en que el artista logra fijar la luz, demorándola en los planos, las aristas y los volúmenes. Otras, por el contrario, evocan una melancolía sutil, sugiriendo un diálogo inacabado con el mundo que lo rodea, un diálogo infinito que solo cesa con la pincelada final.
Uno de los aspectos más sorprendentes de la obra de Ausín es el equilibrio perfecto entre su mundo interior y el mundo exterior. El artista posee la sabiduría de expresar su propia visión sin comprometer la realidad, incorporando lo que está afuera y transformándolo en una experiencia personal que no pierde el dominio del enfoque y mantiene la integridad de su personalidad rica y delicada. La búsqueda de este equilibrio es un proceso continuo, un viaje interior que se refleja en cada etapa de su producción. Como reza la inscripción del templo de Delfos, "Conócete a ti mismo", y es precisamente a través de la exploración de sus fantasías y sus sueños que Ausín logra conectar con su esencia y transmitirla a través de sus obras. Su consciencia sobre el tiempo, la vida y la condición humana se manifiesta en cada pincelada, evocando las palabras del Doctor Héctor Fiorini: "Lo que hay que crear anda entre lo presente y lo ausente, entre lo vivo y lo muerto, entre lo pasado y lo futuro…permite integrar la experiencia que es vivir, dar forma a lo que somos desde el alma".
Más allá de su realización plástica, los cuadros de Ausín transmiten un mensaje singular, un llamado silencioso a la reflexión. El artista, siempre abierto al diálogo, invita al espectador a sondear el alma de sus obras, a cuestionarse y a encontrar sus propias respuestas. Cada pintura es una invitación al análisis, una pregunta que se traslada del autor al observador.
El silencio, a través de su imaginería, se convierte en presencia fantástica, revelando la potencia de una soledad intencionada. No se trata de un aislamiento, sino de un estado de serenidad y angustia radical que permite al artista crear y darse a conocer. Su obra nos comunica con su soledad silenciosa, que también es la nuestra en la medida en que nos sentimos libres para entrar en su mundo de imágenes encantadoras y establecer un diálogo sin palabras.
"Búsqueda" es más que una exposición de pinturas; es una invitación a un viaje interior, a un despojamiento que nos permite conectar con nuestra propia esencia. Ausín nos ofrece un puente espiritual que solo la auténtica soledad de un espectador puede recorrer, un camino hacia la introspección y la comprensión profunda de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
En definitiva, la obra de José Valcárcel Ausín es un testimonio de la búsqueda incansable de la verdad y la belleza, una búsqueda que nos invita a acompañarlo en su viaje y a descubrir la riqueza que reside en la intimidad revelada.
Lucrecia Quaglia, Gestora cultural.
- José Valcarcel Ausín (Madrid, 1955)

José Valcarcel Ausín, afiliado a la ONCE desde 2005, tuvo sus primeros acercamientos al arte durante su infancia, a través del dibujo. No fue hasta su juventud cuando inició su relación con la pintura, -inicialmente al óleo-.
Su trayectoria profesional siguió un rumbo distinto y pese a que nunca ha llegado a abandonar los pinceles, su jubilación le ha permitido retomar la pintura con fuerza, trabajando actualmente con acrílico.
Su formación autodidacta le ha llevado a adquirir amplios conocimientos relacionados con la obra de numerosos artistas, técnicas y lenguajes artísticos, cuyo reflejo se advierte en sus pinturas.
Su proceso creativo ha ido evolucionando con el tiempo, pues sus obras tienen un punto de partida común: sus ideas propias. Estas son plasmadas inicialmente a partir del dibujo, para progresivamente obtener la composición final. Durante años, únicamente ha recurrido a sus propios dibujos; pero, actualmente, gracias a las nuevas tecnologías, Ausín, ha incorporado herramientas de Inteligencia Artificial en parte del proceso creativo, por sus amplias posibilidades como recurso de apoyo, agregando, eliminando y transformando elementos hasta lograr el resultado deseado.
EXPOSICIONES
- 2024. Colectiva. Abantium. Estudio y galería de arte contemporáneo (Vic, Barcelona).
- 2025. Colectiva. Circuit artistic El Trull d’en Francesc (Boadella d’Emporda, Girona).
