El sistema braille
En el año 1825, Luis Braille, todavía alumno de la Institution Nationale des Jeunes Aveugles (Institución Nacional de Jóvenes Ciegos), inventó, a sus 16 años, un sistema basado en una matriz de seis puntos en relieve, conocida como «signo generador braille». Esta se estructura en dos columnas de tres puntos cada una (en la izquierda 1, 2 y 3; y en la derecha 4, 5 y 6), permitiendo la obtención de hasta 64 combinaciones. Como recogió en sus publicaciones de 1829 y 1837, en su sistema incluyó las letras del alfabeto, los signos de puntuación, los números, los signos matemáticos, la notación musical y una incipiente estenografía.
El joven Braille se inspiró en la sonographie (sonografía) o écriture nocturne (escritura nocturna) del capitán de artillería e inventor Charles Barbier de la Serre (1767-1841), ideada inicialmente con fines militares para permitir la lectura y escritura sin necesidad de luz; enfocada posteriormente para el uso de personas ciegas; y presentada ante algunos alumnos de la Institution Nationale des Jeunes Aveugles en 1821. Este sistema se basaba en una matriz de doce puntos en relieve, distribuidos en dos columnas de seis, que con cada combinación reproducía un fonema francés. Este aspecto fue uno de los inconvenientes, dado que no era un alfabeto. Por otra parte, la matriz de doce puntos resultaba demasiado grande para la lectura táctil de los caracteres. Sin embargo, su gran ventaja fue la facilidad táctil a la hora de identificar puntos en relieve, con respecto a la dificultad que presentaban los trazos de las letras latinas en relieve.
De ese modo, para el desarrollo de su método, Luis Braille redujo la matriz de doce puntos a la mitad, pues con seis puntos se adapta a la dimensión de la yema del dedo, permitiendo la identificación de las formas que crean las distintas combinaciones de puntos. En este sentido, el sistema braille trajo consigo grandes ventajas para las personas ciegas con respecto a los caracteres visuales en relieve, tanto en la lectura como en la escritura. Pese a ello, convivió durante décadas con aquellos sistemas de letras latinas en relieve, pues, entre otras razones, estos podían ser comprendidos por personas ciegas, aunque con dificultades, y por personas videntes; mientras que el braille, al ser tan distinto de los caracteres latinos, no resultaba sencillo para las personas sin ceguera.
En la segunda mitad del siglo XIX, llegaron a coexistir diversos sistemas, tanto basados en caracteres latinos en relieve como en puntos táctiles, pues se fueron desarrollando más sistemas de puntos en relieve, además del braille; pero no había consenso entre instituciones acerca de su uso. Fue en el Congreso Universal para mejorar la suerte de los ciegos y los sordomudos, celebrado en París en 1878, cuando se promovió el sistema braille como método universal, al ser considerado como la mejor opción para las personas con ceguera, por su utilidad didáctica.
