Escritura mecanizada del sistema braille
Con el fin de lograr una mayor eficiencia y agilidad en la escritura del sistema braille, poco a poco, comenzaron a ver la luz distintos esfuerzos basados en su mecanización.
La primera máquina exitosa que permitió incrementar la velocidad de escritura de caracteres braille data del año 1892 y fue desarrollada por Frank Hall (1841-1911), superintendente de la Illinois School for the Blind (Escuela para Ciegos de Illinois). Unos años más tarde, en 1899, el profesor de alumnos ciegos de origen alemán Oskar Picht (1871-1945) desarrolló la primera máquina de escritura braille alemana alimentada por papel.
Una de las mayores aportaciones llevadas a cabo en este ámbito, fue la efectuada en EE. UU. en el año 1951 por la Perkins School for the Blind (Escuela Perkins para Ciegos), cuando David Abraham (1896-1978), miembro de su Departamento de Artes Industriales, presentó el prototipo de la máquina Perkins.
Las máquinas de escribir cuentan con teclados que van accionando punzones asociados a cada uno de los puntos del signo generador braille, permitiendo con la pulsación de una o más teclas simultáneamente, la obtención del carácter braille deseado, sin necesidad de marcar cada punto de forma individual. El Museo Tiflológico cuenta con una amplia e interesante colección de máquinas de escritura braille. Dado que existen máquinas con características distintas, ha de efectuarse la categorización entre máquinas de carro fijo y de carro móvil:
- Las máquinas de carro fijo son aquellas en las que la parte activa o reproductora de puntos (en la que se disponen los punzones que se accionan mediante el teclado), es la que se va desplazando por el carro de escritura, mientras este se mantiene estático.
En esta categoría se encuentran las máquinas Stainsby-Wayne, de origen inglés, que se utilizaba a modo de pauta mecanizada, cuya escritura se efectuaba de derecha a izquierda, por lo que resultaba esencial voltear el papel para proceder a la lectura; la Constançon, de procedencia suiza, que, ya escribía en positivo, y que, gracias a la distribución de sus teclas, ofrecía la posibilidad de escribir con una o con ambas manos; y la Perkins, aún en uso actualmente.
- Las máquinas de carro móvil cuentan con una parte activa que se mantiene fija. En estas máquinas, al efectuar una pulsación de teclas, es el carro el que se desplaza.
Las máquinas de procedencia alemana Picht, Blista y Erika-Picht; la estadounidense, desarrollada por la American Foundation for the Blind; la máquina Andersson & Sørensen, de origen danés; y la IBRA, de nacionalidad italiana, pertenecen a esta categoría. Todas ellas escriben en positivo y, aunque presentan diferencias entre sí, tienen en común la distribución de sus teclados, pues cuentan con un total de siete teclas: una central, destinada a la función espaciadora, tres teclas a su izquierda, dirigidas a la escritura de los puntos de la columna de la izquierda del signo generador braille y tres teclas a su derecha, para la escritura de los puntos de la columna derecha.
Pese a que la máquina Perkins pertenece a la categoría de máquinas de carro fijo y ofrece mayor estabilidad y capacidad de fijación del papel que las de carro móvil, su teclado sigue la misma distribución que estas.
